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Hace unas semanas, mi flamante NAS Synology dijo basta, justo cuando acababa de acostumbrarme a los nuevos discos duros, más grandes. El sistema operativo del cacharrete, propio, me dijo que mi disco 1 estaba degradado (¿Qué?).

La sugerencia que me daba era la de reemplazar el disco (¡casi nuevo!), e intentar recuperar la información desde el otro (tengo dos discos idénticos, configurados como RAID1).

Mi primer error fue el de desactivar el wifi del equipo (junto con el irritante pitido de alarma), e intentar conectar directamente con el cable (como ya describí en una entrega anterior). Conseguí perder toda comunicación con el disco duro externo. Mal.

Dándomelas de listillo, decidí sacar el disco degradado, formatearlo y volverlo a insertar, haciéndome el sueco. Pero, por supuesto, ni el manual ni la ayuda en línea dicen cuál es el disco uno. Era una ruleta rusa.

Dejé pasar un par de semanas, hasta que recuperé mi espíritu aventurero.

En ese momento (me dio un ataque de lucidez y les mandé un mail), me llegó la primera respuesta del servicio técnico: debía conectar con el sistema operativo del disco duro y ejecutar una herramienta extraña de comprobación. Sin comunicaciones, ya no había posibilidad. Muy mal.

Por suerte, vi una indicación en la carcasa que "casi con seguridad" me decía cuál era el disco uno. Lo desmonté, lo formateé en NTFS (por probar algo) y lo volví a montar. Nuevo error. Ahora ya no arrancaba. Ah, y el pitido había vuelto.

Apagué el NAS.

Saqué los dos discos y volví a arrancar sin discos. Ahora, la utilidad de búsqueda de mi Mac lo encontró, pero sin sistema operativo (que se instala en una partición fantasma de los discos duros). Solución, monta uno de ellos e instala de nuevo el sistema.

Al menos, pude configurar (de nuevo) la IP fija, de manera que ahora la utilidad sí encontraba la unidad, aunque estuviese vacía.

¿Qué disco montar? Si montaba el que aún mantenía los datos, me arriesgaba a borrarlos (era el paso número tres). Si montaba el vacío, crearía una estructura de datos diferente, con la que podría acabar "machacando" los datos del otro de todas formas. Mal, en cualquier caso. Así que tiré por el camino del medio, y monté los DOS discos a la vez.

Y aquí es donde recuperé mi fé en la humanidad y en la empresa Synology, particularmente.

Al arrancar, reconoció los dos discos con sus estructuras de datos completas (¿Y mi formato a NTFS?), avisándome de nuevo de que el disco uno estaba degradado. De vuelta a la casilla número uno, pero con el sistema operativo actualizado (y van por el 5.4.4.)

Desactivé el maldito pitido.

Sin embargo, algo había cambiado ahora. Desde la utilidad de discos, efectivamente tenía acceso a esa herramienta de diagnóstico desconocida para mí. El diagnóstico rápido, apenas dos minutos, no encontró nada (como era de esperar). El diagnóstico lento, tardaría unas 8 horas. OCHO HORAS.

Así que lo dejé en marcha (conectado por cable al router, en medio de mi pasillo, con el cable de alimentación peligrosamente situado al alcance de cualquier pie) durante toda una noche.

A la mañana siguiente, la herramienta había arreglado la degradación de mi disco, sin preguntar (tampoco hubiese sabido qué contestar). Este fin de semana volveré a llevar el NAS junto al Mac, montaré la red cableada de nuevo (dejando el wifi activo), y ya veremos hasta dónde llego...

Tag(s) : #Informática