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Ya que al parecer se va a poner de moda de nuevo el revelado químico fotográfico, he decidido escribir algunos posts acerca de este tema. Pero aviso de antemano: es un tema complejo, y puede llegar a consumir muchas horas (intensas, eso sí).

En este artículo intentaré describir en qué consiste el revelado de una fotografía sin utilizar tecnicismos ni palabras extrañas. Dejo esto para la segunda entrega, y sólo para el caso de que te haya resultado interesante...

La película

La película fotográfica está formada por tres componentes básicos: un soporte pasivo (una cinta plástica transparente), una capa de gelatina y los compuestos químicos (sales) que reaccionarán con la luz. En el caso de la película de color (tanto negativa como diapositiva), puede haber varias capas, cada una sensible a un color determinado.

La gelatina (que también es transparente) lleva en su interior las sales disueltas, en suspensión, y de manera uniforme. Estas sales tienen dos características principales: la composición química (que definirá su comportamiento) y el tamaño de cada "grano". Normalmente, la cantidad inicial de sales en las diferentes películas es muy similar.

La captura

Las sales de la película son "sensibles" a la luz, lo que quiere decir que cuando esta ilumina los granos de sal los "activa", cambiando ligeramente su estado. Cuanta más luz incida sobre la película, más reaccionarán estos granos de sal. 

Un punto importante es que los granos de sal reaccionan con el impacto de los fotones. Este impacto "al azar" es muy fácil al principio, ya que todos los granos están disponibles. Pero según pasa el tiempo, es más difícil que un fotón golpee a un grano sin activar. De esta forma, la respuesta de la película cambia con el tiempo, y pierde sensibilidad.

 

Técnicamente, se dice que la respuesta es logarítmica, y es este efecto el que hace que para aumentar la iluminación de una foto "un paso" tengamos que dejar pasar el doble de luz...

El revelado

Una vez que tenemos la película activada en las áreas de luz, se pasa por un baño químico que reacciona con las sales activas, haciéndolas crecer y por tanto volviéndolas opacas, visibles. A su vez, este proceso químico puede eliminar parte de las sales que no se han activado.

El resultado ya es nuestro negativo, pero todavía es sensible a la luz. En este punto, aún no se puede exponer a la luz ambiente.

Para detener esta sensibilidad, se aplica un segundo baño químico, llamado baño de paro. Este baño elimina la sensibilidad de las sales de la película, tanto de las activas como de las que quedaron sin activar por la luz.

Finalmente, hay un tercer paso de lavado con agua, que elimina todos los posibles restos de productos químicos (revelador y fijador) para permitir que la película se mantenga inalterada durante años. Ya tenemos nuestro negativo o positivo, únicamente hay que dejarlo secar...

El positivado

El paso del negativo al papel fotográfico es similar al revelado de la película. Con un equipo especial (ampliadora) se proyecta la imagen enfocada sobre el papel fotográfico, sensible a la luz.

      El papel se revela con los mismos tres pasos (revelado, fijado y lavado), y también debe dejarse secar para conseguir la foto final.

      En posteriores entregas de este artículo iré tratando los puntos anteriores, paso a paso, introduciendo términos técnicos y más complejidad poco a poco...

(Sigue aquí)

 

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Tag(s) : #Fotos