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La mayoría de las cámaras réflex actuales, y muchas compactas y "bridge" avanzadas, incluyen el temido modo manual. Muchos usuarios dejarán de utilizar sus  cámaras al cambiarlas por otras nuevas sin haber probado esta opción, ya sea por miedo o desconocimiento... En este artículo, intentaré explicar el concepto, de manera que (espero) tengas la curiosidad de probarlo...


En fotografía, tanto en la tradicional o analógica como en la digital, trabajamos principalmente con tres parámetros diferentes para dar lugar a la  fotografía buscada: la sensibilidad, la apertura del diafragma y la velocidad.

La sensibilidad (o valor ISO, quizá un número DIN) hacía referencia a la capacidad de las películas (diapositivas y negativos) de reaccionar frente a la luz.  Cuanto más sensible era una película, menos luz era necesaria para hacer la foto "correcta".

En el ámbito digital, la sensibilidad hace referencia a un concepto similar, en este caso a la ganancia electrónica del sensor de imagen: indica  cuánta información digital somos capaces de obtener a partir de un número dado de fotones. De nuevo, sensibilidades más altas en digital necesitarán menos luz para llegar al mismo resultado. Sin embargo, esto se consigue aumentando la ganancia del sensor respecto a su valor "normal", lo que genera errores en la lectura y la amplificación: el denominado ruido digital.

Por ahora, es suficiente con relacionar el valor de sensibilidad con un vaso de mayor o menor tamaño. La fotografía "correcta", llenará el vaso según nuestro  gusto. Esto es importante: quizá a tí te guste algo más lleno (o vacío) que a mí... ¿Y cómo llenamos este vaso? Pues con un "chorro" de luz que viene de nuestra imagen. Y por supuesto, hay dos formas de controlarlo: abriendo más o menos el grifo, o bien esperando más o menos tiempo a que se llene. ¿fácil, no?

La abertura de este "grifo" es el valor de diafragma, indicado habitualmente con una letra "f" minúscula, y una fracción. Una lente u objetivo que dejase  pasar el 100% de la luz, se indicaría como f1:1, o bien f1. Pero esto sería carísimo, créeme. Normalmente, las lentes restan luz, y el propio tubo del objetivo también. Así, lo normal es tener objetivos con valores desde 1:3,5 hasta 1:5,6, más o menos. Siempre, el objetivo indica el valor de luz máximo que permite pasar. Por supuesto, se puede ajustar cerrando el diafragma, hasta valores 1:16, 1:22, 1:32...

Finalmente, podremos ajustar la velocidad de disparo en relación a la sensibilidad y la abertura. Aquí también solemos encontrar los valores de velocidad  como fracciones, en este caso fracciones de segundo. Una regla básica en fotografía, para evitar imágenes movidas, es la de seleccionar una velocidad inversa a la distancia focal: Si nuestro objetivo es de 50 milímetros, deberemos usar una velocidad de 1/50 ó menos (1/60, 1/80, 1/100...).

Aquí hay que mencionar el factor de recorte o multiplicación de las cámaras réflex no-profesionales: Al incluir un sensor más pequeño que el negativo  tradicional, sólo utilizan la parte dentral de la lente, y el resultado equivalente es el de una ampliación de la imagen. Canon genera un factor de 1,6 en sus sensores APS-C (cámaras 450d, 500d, 550d, 600d...), mientras que Nikon (D3000, D5000...) resulta en un factor 1,5. Así, el objetivo de 50mm será 
equivalente a uno de 80mm en una cámara Canon, o bien a uno de 75mm en una Nikon. Así que la velocidad a seleccionar debería ser almenos 1/80 de segundo...

Al tajo...

Pero basta ya de teoría. Coge tu cámara. Sí, ahora. Haz una foto en modo automático (normalmente, marcado como "P") y apunta los valores que obtienes. Por  ejemplo, en un día nublado y en la calle podrías tener unos valores de ISO 100, f8 y 1/125 de velocidad. Ahora, pasa al modo manual ("M") y ajusta exactamente los mismos valores, repite la foto. ¿resultado? Ejem, la misma foto. Entonces, ¿de qué sirve el modo manual?

El modo automático "P" (Programa), elige los parámetros "óptimos" para una foto "normal". Pero puede que no sea lo que buscas. Modificando el valor de la  abertura, podemos variar la profundidad de campo (es lo que se hace al disparar con prioridad de apertura). Modificando la velocidad, podemos congelar la acción o difuminarla (prioridad de velocidad). Siempre, el cambio de un parámetro obligará a modificar el otro: Ya sabes, si abro más el grifo, necesitaré menos tiempo para llenar el vaso. 

¿Y si decido que necesito mucha profundidad de campo (grifo muy cerrado) y velocidad rápida? Entonces, hay que aumentar la sensibilidad ISO (reducir el  vaso). Esta es la libertad (y la complejidad) del ajuste manual... 

Siguiendo con el ejemplo, nos vamos al parque, buscamos una fuente chula. Hacemos una foto de la fuente; el modo "P" nos dice que ISO 100, f8, 1/125s.  Pasamos a modo manual. Si subimos la velocidad hasta 1/250 (un paso de velocidad, justo la mitad), habrá que bajar a f5,6 (un paso de diafragma, el DOBLE de luz). Con dos pasos, tendríamos 1/500 y F4. Hacemos una foto así (ISO 100, f4, 1/500) y el resultado es ¿el mismo? NO exactamente... el vaso (ISO) es igual de grande, y la iluminación general quedará similar. Pero la velocidad tan alta ha "congelado" las gotas de agua en el aire. Además, el diafragma bajo ha reducido la profundidad de campo, y el fondo se ve desenfocado, resaltando la fuente. Con un ajuste sencillo, le damos más importancia a la fuente.

Ahora, hacemos todo lo contrario: cerramos el diafragma dos pasos (f8 -> f11 -> f16) y reducimos la velocidad dos pasos (1/125 -> 1/60 -> 1/30). Ojo, quizá  necesites un trípode o dejar la cámara fija en algún sitio - nos pasamos del "límite" de velocidad para nuestro objetivo de 50mm (equivalente 80mm). Hacemos otra foto. De nuevo, la iluminación general es similar, pero ahora ha aumentado la profundidad de campo. Vemos bien enfocadas las piedras delante de la fuente, y los árboles del fondo. Sin embargo, el agua sale movida, borrosa. Toma un aspecto sedoso, y no brilla tanto. Ahora, la fuente es un elemento más en la fotografía "de paisaje" del parque. 

Usos del modo manual

Vaya, hasta aquí hay poco que no se pueda hacer con los modos de apertura por prioridad de diafragma o prioridad de apertura. Y son más sencillos, sólo tenemos que fijar el parámetro más importante para nuestra idea.

Sin embargo, encontraremos situaciones en las que la iluminación de la escena es complicada, y la cámara intentará obtener la imagen correcta sin conseguirlo. Por ejemplo, podemos hacer el mismo ejercicio anterior, de día, en un semáforo, fotografiando los pies de los peatones (ya sea congelados, o bien en movimiento). Sin embargo, si intentamos hacer lo mismo al anochecer, las luces de los semáforos, las farolas y los mismos coches pueden falsear la toma de la fotografía, que normalmente no será correcta. Deberemos ajustar manualmente hasta el valor buscado.

¿Más ideas? La fotografía nocturna (las luces de la ciudad, el cielo estrellado...), o bien con demasiada luz (nieve, playa) suelen dar problemas a los programas automáticos de la cámara; también podemos buscar este tipo de efectos (desenfoques, movimiento) en fotografías de interior, retratos... usando valores fuera de los normales para ese tipo de fotografía.

 

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Tag(s) : #Fotos